jueves, 6 de noviembre de 2008

¿Somos o nos hacemos?



Siempre nos quejamos de todo, de la situación del país, de la basura, de la corrupción, de la crisis económica, del transporte, de nuestros vecinos, etc, ídem ídem. Sin embargo nadie de nosotros hace nada por cambiarlo, pues un día nos toca ser el quejoso, y al otro el agraviado.


Por ejemplo ¿a cuántos de ustedes les ha tocado esperar como transeúntes la luz verde para poder atravesar la esquina toreando los carros que van a dar vuelta a la derecha para que algún alma piadosa les dé el paso?, pero ¿cuántos de ustedes han sido el automovilista que doblará esa esquina y que nunca cede el paso al transeúnte?. Bueno esa es una de tantas situaciones que como mexicanos vivimos todos los días, en la que siempre resignados de que nunca cambiará, a la que estamos acostumbrados.


Cuando vas en tu automóvil ¿no te molesta que ese amable chofer de transporte público de pasajeros, o mejor conocido como cafre, se detenga pasando la esquina para subir pasaje? ¿Verdad que sí? Y hasta le tocas el claxon y le recuerdas el 10 de mayo para que avance, pero ¿Cuántas veces te ha tocado ser ese pasajero que le da flojera tomar su camión en donde se supone son las paradas autorizadas y prefiere hacerle la parada atravesando la calle? ¿Verdad que ahí sí te vale que el automovilista esté esperando a que el cafre se mueva porque a ti se te ocurrió subirte al camión donde te vino en gana?.


Solo es una pequeña reflexión porque, como dicen por ahí, los toros se ven diferente fuera del ruedo. Hagamos un poquito de conciencia y aunque tal vez tus acciones a nadie le importen, solo así realmente tendremos un poquito más de cultura.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

¿A dónde va nuestro país?

Sin caer en afirmaciones, es increíble no pensar en un posible sabotaje al jet donde el segundo hombre más importante de la vida política de México viajaba: Juan Camilo Mouriño. Este accidente ocurre en medio de una lucha del gobierno federal contra el narcotráfico, lo cual deja lugar a muchas dudas y especulaciones muy a pesar de que las voces han pedido no caer en ellas, pero es prácticamente imposible no creer que hubo gato encerrado en el desplome del jet este martes 4 de noviembre de 2008.

Otro escenario que también levanta suspicacia es el hecho de que en el interior de esta aeronave que cayó en las lomas de Chapultepec, viajaba el ex titular de la SIEDO, José Luis Santiago Vasconcelos, pues se ha hablado mucho de que el crimen organizado habría puesto precio a la cabeza de este funcionario federal. Y que mejor momento para matar dos pájaros de un tiro, dos personajes incómodos para los grandes zares de la droga. ¿A dónde nos lleva esta situación?, ¿ cuál es el destino de nuestro país? ¿ qué será de nuestro futuro? Son cuestiones difíciles de vislumbrar, pero la realidad es que no tenemos idea de lo que nos espera en un tiempo no muy lejano.

Eran minutos antes de las 7 de la noche cuando algunas versiones plantean que el jet, donde además viajaban otros 6 funcionarios federales, estrelló en un edificio de las inmediaciones de la colonia lomas de Chapultepec después de una falla mecánica, hecho aun no confirmado hasta no realizarse los peritajes pertinentes, sin embargo de acuerdo a la teoría de un amigo piloto aviador ese tipo de jet, por su tamaño, contiene instrumentación eléctrica a diferencia de otros aviones que son más mecánicos, lo cual pudo haber generado un incendio en un dos por tres y haber llenado la cabina de humo, sin dejar posibilidad a la tripulación de ver el rumbo que tomaría la pequeña aeronave; el piloto, que seguramente era alguien muy experimentado, sabiendo el destino que tendrían todos a bordo, sin más remedio buscó algunas pequeñas luces para poder caer y no causar daños mayores a quienes se encontraban abajo, y el desenlace… ya todos lo conocemos.

miércoles, 22 de octubre de 2008

Comidas en la calle, un taquito sudado… ¡no sé dónde!



No sé a ti, pero a mí me gustan muchos los taquitos de canasta, sí, esos de papa, frijol, chicharrón, mole, y adobo, o tal vez los conozcas como tacos sudados; y que quede claro que no te estoy presumiendo mis finísimos gustos culinarios, no, lo que te quiero platicar es que cuando uno de esos días ando entre semana muy temprano por el centro de Toluca y me llego a encontrar una "canasta" de taquitos, no vacilo en hacer un obligado alto para saciar mi irreprimible gusto por esta comida. Pero qué de fiascos me he llevado, no querrás enterarte, por eso me voy a concretar en estas líneas a contarte que así como he probado estos sudaditos en un sinnúmero de lugares, así me he preguntado: ¿donde los sudarán? Y esa pregunta me saltó a la mente cuando por ahí en uno de esos tantos lugares pedí 4 surtidos y el sabor era como a charal o a acocil. En fin, el sabor era de dudosa procedencia, por eso yo ya tengo mi lugar favorito para comer "sudados" en el centro de Toluca, y ese lugar es como mi duvalín: ¡no lo cambio por nada!


Por cierto, si pasas por el centro histórico de la Ciudad de la Esperanza -entiéndase el DF- no dejes de preguntar por los de canasta de la calle de Uruguay, esos sí son famosos, caros, sabrosos, y lo más importante: los sudan en la canasta y no te enfermas del estómago... o al menos eso creo.

martes, 21 de octubre de 2008

Prometen y prometen y nada…

¿Cuántas veces hemos escuchado el mismo discurso de nuestras respetables autoridades?

"Estamos avanzando por el buen camino", "La inseguridad está controlada y garantizamos la tranquilidad de nuestra población", "la economía de los que menos tienen no se verá afectada con la crisis por la que estamos atravesando". Esas y otras frases más son parte de lo que nuestros gobernantes no se cansan de repetir cada vez que tienen oportunidad.

El otro día estaba escuchando a alguien –del populo- que ciegamente creía en todas esas promesas que la gente de "arriba" pronunciaba; ¡y no está mal!, no lo(a) juzgo, de verdad que no, porque todos somos libres de pensar y creer en la buena voluntad y en los Compromisos de aquellos que llevan las riendas de la administración pública, pero lo que no puedo concebir es que esa gente de buena voluntad, que cuasi alaba día a día las panaceas pronunciadas, pueda ser engañada de tal manera, porque no es posible que le hagan creer algo que –si bien nos va- se podrá cumplir en unos cuantos lustros.

En fin, que con su pan, se lo coman, ¡choros a la tira!

Por cierto, esta es mi primer entrada en el blog, no quiero que se crean todo lo que les digo ni que piensen como yo, solo plasmaré en estas páginas mi humilde opinión.